En las semifinales de las categoria infantiles, Victoria jugaba de visitante contra Italiano. Era un dia muy caluroso. Y esta historia es acerca de martin (8), un jugador que tuvo una actuación de lujo en ese partido y no precisamente porque jugó bien, sino porque...
El jueves a la noche, Martin se sentía tremendamente mal, le dolía el estómago y comenzó a andar medio flojo. Para el dia viernes a la mañana Martin siguió mal, empezó con vomitos por lo que tuvo que faltar a la escuela. Podría decirse que a esa altura el videt y el papel higiénico eran sus 2 mejores elementos (puaj).
Al mediodía, en su casa le recomendaron que tome las famosas pastillas de carbón, las cuáles con mucha desconfianza tomo. Alrededor de las 14, Martín ya estaba mejor, pero a eso de las 17, hotas pevias el entrenamiento de ese día, vilvió a ir consecutivamente al baño. [Esta historia es un asco, pero vale contarla, jaja.] Para la hora del básquet se preparó e ingirió 2 nuevas pastillas lo que le produjeron en varias tramos de la práctica algunos fuertes mareos. La cosa era en serio, se cag... encima.
Terminado el entrenamiento se encontraba pálido y transpiraba frío. Esa noche -previa al gran choque del día siguiente por la semifinal- fue la peor que el pudo haber tenido: durmió tan solo 2 o 3 horas, y casi se instala una carpa en la baño para no tener que volver cada rato.
En el dia sábado, Martin pálido y sudoroso, se levantó todavía dormido, ingirió 2 pastillas de carbon, armó el bolso y se "embarco" con toda la ilusión a cuestas hacia al Club para luego ir a Italiano. Una vez allí, muy decidido a jugar y con mucha voluntad, emprendió el precalentamiento, para luego ingresar en el quinteto titular como a todos los partidos a lo largo de la temporada. La categoría Infantiles en todo el resto del año, no habia tenido muy buenos primeros cuartos, siempre fueron bastates flojos y esto siempre fue el eje principal de las charlas tecnicas con el NEGRO.
Sin embargo, esos primeros diez minutos -lo sería el partido también- Martín se destacó. La muy buena marca ejercida en la salida de sus ataques provocaron que recuperara 10 pelotas que se traducían en ataques rápidos y certeros. Robaba y metía, así era la cosa. No solamente ahí, ya que hubo muy buenos robos en el centro de la cancha, rebotes, contraataques y una de sus mejores conducciones de pelota.
Segundo cuarto, descanso, y los dolores de cabeza que se venían... Ya en el entretiempo, Martin muy mal, le pidió a sus padres y algo para el dolor cabeza, se había perdido mitad de la charla técnica pero todo por la salud. Todavia en el "boludeo" (tiros al aro, etc) del entretiempo, Martín se acostó en el banco de suplentes mientras Emiliano (7) al verlo tan mal le mojaba levemente la cabezapara tratar de aliviarlo. Para sorpresa del maraedo Martín, cuando todos se sentaron en el banco para dar inicio al tercer cuaerto, el Negro ponerlo nuevamente (no se imaginaba que el DT lo iba a poner en ese estado, pero el igual que hacía minutos, en el tercer cuarto tambien maravilló a todos por su defensa bajo del aro. En el 4º descansó, excepto los últimos 4 minutos donde volvió a entrar.
Al finalizar el partido y ganando por una diferencia grande, todos muy contentos (y Martín con lágrimas en los ojos) recordaban el esfuerzo en los entrenamientos en la plaza y en el club sanfer debido al PUTO cierre del club, y todo el esfuerzo que se hizo para llegar hasta allí, se gritó "huevo" muy fuerte empezmos a cantar "veni veni..." Nos fuimos re contentos!!!. Al llegar a Victoria, Martín se destapo de una vaciada higiénica (bah, no una sola, se imaginaran...). Además de todo eso, Martin sabía y tenia en la mente "hasta la final no paramos" y asi fue....
En el momento que estabamos festejando en Italiano, a Martín se le cruzó por la cabeza eso que el tenía mentalizado, y se dio cuenta que decía que "no pararían hasta LLEGAR a la final", pero nunca dijo que la iban a ganar. Eso era algo algo en lo que MArtín desconfiaba y que nunca quizo decir a sus compañeros para mantener la confianza. Él no se lo podia borrar de su cabeza y puso lo mas que pudo en la final...
No me quiero agrandar, pero lo que cuento valió mucho para mí, con todo eso del cierre del club, con todo el esfuerzo y enfermo, para mi eso... valió mucho!
Esto fue escrito por el mismo protagonista de la historia, Martin Peña (número ocho), para todos los chicos del club, como homenaje a esa final que jugamos y a nuestro entrenador Sergio Montero.