5.10.2005

Un pedazo de mi vida

Hola a todos, acabo de ver en el historial de mi computadora la dirección de la página de Victoria y cómo aguantarme sin mirar de que se trataba... Cuánta historia, cuánto Básquet, cuántos recuerdos... Corría el año 1987 cuando entré por primera vez al Club Victoria para empezar a jugar en "escuelita" (me acuerdo ese día como si fuera hoy), una tarde en la que jamas pensé que Victoria me iba a hacer vivir tantas alegrías, tantas tristezas y tanta pasión! Desde ese día conocí muchos amigos, muchos jugadores y tengo tantas cosas para contar... Pasaron muchos años de mi vida en el club! Cómo olvidarme lo ansiosos que estábamos con mis compañeros de pre-mini en las colas que hacímos esperando a que Aldo nos diera la llave del cuartito para sacar las pelotas y entrenar! O aguardando a las 4 de la tarde para que abriera el club... Si es que no saltábamos el portón antes!
Los domingos a la mañana esperaba al micro para salir a jugar y una vez en viaje, todos cantando canciones que hasta el día de hoy me pongo a tararear y me vuelven los recuerdos de esos momentos. Los viajes a las provincias... Y así fueron pasando los años en Victoria, escuelita, pre mini, mini... Infantiles, era otra cosa. Pasás de sentarte en el asiento de atrás del micro a viajar cerca de las madres que toman mate adelante. Qué buenos momentos! Desde la ansiedad y los nervios de empezar a jugar, hasta el clima de alegría o tristeza que se vivía volviendo en el micro. Y así pasaron infantiles, cadetes... cada vez con mas pasión. Muchos amigos fueron cambiando desde aquél día que empecé... Hasta que llegó juveniles (el año que mas recuerdo). Y creo que todos los que estuvieron conmigo en ese momento tambien lo hacen, igual seguramente como los hacen cadetes e infantiles. Pasaron mas de 7 años y les puedo nombrar cada equipo con los que jugamos, si ganamos o perdimos, si nos "robaron" o no, hasta acabo de leer anédotas de esa época en la página, que loco no?
Me acuerdo que el clima que se vivía era muy especial, Pasamos de tener 5 personas sentadas en la tribuna cuando empezo el campeonato, a tener banderas, canciones nuevas, y la cancha llena de gente los últimos partidos! Todos tirando para el mismo lado, todos esperando lo mismo: que Victoria ascienda. Cada uno desde su lugar no quería otra cosa que eso, se sentía en cada partido... Y eso hicimos! Estoy seguro de que la mayoría de la gente que está leyendo esto no sabe de qué estoy hablando, pero también estoy seguro que unos pocos sí, y eso me alcanza para saber que esos momentos no fueron soñados. Por eso quisiera decirles a todos los que están jugando en Victoria, que lo hagan con pasión, porque les aseguro que si lo hacen así, no se van a arrepentir y van a tener recuerdos que nunca se van a poder olvidar. Estarán orgullosos que Victoria haya sido... UN PEDAZO DE SUS VIDAS.
(Anónimo por expreso pedido del que lo escribió, que quiso poner por delante de su nombre el sentimiento que quiere compartir con todos nosotros. Seas quién seas, GRACIAS, DE CORAZÓN...)

4.25.2005

Toto, el negro... Un Aplauso para Toto...

HOLA A TODOS, MI NOMBRE ES TOTO Y LES QUIERO CONTAR UNA ANECDOTA: CORRÍA EL AÑO 1999-2000 CUANDO VIAJABAMOS LARGAS HORAS TODOS LOS SABADOS PARA JUGAR DE VISITANTE AL BASQUET. MI QUERIDO Y AMADO BÁSQUET, TAN SOLO COMPARADO CON MI AMOR POR ANALIA, MI CUCHUCUCHU, LA MUJER QUE INSPIRA EN MÍ LOS VERSOS MÁS PROFUNDOS... SI ME ESTAS ESCUCHANDO ANA... TE AMO!!! LO TENIA ATRAGANTADO EN MI CHISTOSA NUEZ Y NO DECÍRTELO ME HACÍA PONER MAS ROJO DE LO QUE SOY.

PERO SIN IRME TAN LEJOS Y SABIENDO QUE ES MÁS QUE INALCANZABLE PARA MÍ, SIGO CON LA ESTABA HISTORIA QUE ESTABA CONTANDO. RESULTA QUE EL ENTRENADOR POR ESE ENTONCES (GUSTAVO, NO TUVE OTRO) DECÍA QUE LOS PIBES NO PONÍAN, QUE NO TENIAN ALIENTO Y SABEN QUE? SIEMPRE LO SUPE. EL ALIENTO DE TODOS LOS PIBES QUEDABA SIEMPRE ESTAMPADO EN MI CAMPERA... COMO ME GARCEABAN LA ESPALDA LOS HIJOS DE PUTA.

LOS QUIERO MUCHO A TODOS, NO TANTO COMO A ANALIA PERO LOS QUIERO IGUAL.... TOTO PD: NO FILME I´ M SAM, NI TONTO Y RETONTO

Fuerza interior

En las semifinales de las categoria infantiles, Victoria jugaba de visitante contra Italiano. Era un dia muy caluroso. Y esta historia es acerca de martin (8), un jugador que tuvo una actuación de lujo en ese partido y no precisamente porque jugó bien, sino porque... El jueves a la noche, Martin se sentía tremendamente mal, le dolía el estómago y comenzó a andar medio flojo. Para el dia viernes a la mañana Martin siguió mal, empezó con vomitos por lo que tuvo que faltar a la escuela. Podría decirse que a esa altura el videt y el papel higiénico eran sus 2 mejores elementos (puaj).
Al mediodía, en su casa le recomendaron que tome las famosas pastillas de carbón, las cuáles con mucha desconfianza tomo. Alrededor de las 14, Martín ya estaba mejor, pero a eso de las 17, hotas pevias el entrenamiento de ese día, vilvió a ir consecutivamente al baño. [Esta historia es un asco, pero vale contarla, jaja.] Para la hora del básquet se preparó e ingirió 2 nuevas pastillas lo que le produjeron en varias tramos de la práctica algunos fuertes mareos. La cosa era en serio, se cag... encima.
Terminado el entrenamiento se encontraba pálido y transpiraba frío. Esa noche -previa al gran choque del día siguiente por la semifinal- fue la peor que el pudo haber tenido: durmió tan solo 2 o 3 horas, y casi se instala una carpa en la baño para no tener que volver cada rato.
En el dia sábado, Martin pálido y sudoroso, se levantó todavía dormido, ingirió 2 pastillas de carbon, armó el bolso y se "embarco" con toda la ilusión a cuestas hacia al Club para luego ir a Italiano. Una vez allí, muy decidido a jugar y con mucha voluntad, emprendió el precalentamiento, para luego ingresar en el quinteto titular como a todos los partidos a lo largo de la temporada. La categoría Infantiles en todo el resto del año, no habia tenido muy buenos primeros cuartos, siempre fueron bastates flojos y esto siempre fue el eje principal de las charlas tecnicas con el NEGRO. Sin embargo, esos primeros diez minutos -lo sería el partido también- Martín se destacó. La muy buena marca ejercida en la salida de sus ataques provocaron que recuperara 10 pelotas que se traducían en ataques rápidos y certeros. Robaba y metía, así era la cosa. No solamente ahí, ya que hubo muy buenos robos en el centro de la cancha, rebotes, contraataques y una de sus mejores conducciones de pelota. Segundo cuarto, descanso, y los dolores de cabeza que se venían... Ya en el entretiempo, Martin muy mal, le pidió a sus padres y algo para el dolor cabeza, se había perdido mitad de la charla técnica pero todo por la salud. Todavia en el "boludeo" (tiros al aro, etc) del entretiempo, Martín se acostó en el banco de suplentes mientras Emiliano (7) al verlo tan mal le mojaba levemente la cabezapara tratar de aliviarlo. Para sorpresa del maraedo Martín, cuando todos se sentaron en el banco para dar inicio al tercer cuaerto, el Negro ponerlo nuevamente (no se imaginaba que el DT lo iba a poner en ese estado, pero el igual que hacía minutos, en el tercer cuarto tambien maravilló a todos por su defensa bajo del aro. En el 4º descansó, excepto los últimos 4 minutos donde volvió a entrar. Al finalizar el partido y ganando por una diferencia grande, todos muy contentos (y Martín con lágrimas en los ojos) recordaban el esfuerzo en los entrenamientos en la plaza y en el club sanfer debido al PUTO cierre del club, y todo el esfuerzo que se hizo para llegar hasta allí, se gritó "huevo" muy fuerte empezmos a cantar "veni veni..." Nos fuimos re contentos!!!. Al llegar a Victoria, Martín se destapo de una vaciada higiénica (bah, no una sola, se imaginaran...). Además de todo eso, Martin sabía y tenia en la mente "hasta la final no paramos" y asi fue.... En el momento que estabamos festejando en Italiano, a Martín se le cruzó por la cabeza eso que el tenía mentalizado, y se dio cuenta que decía que "no pararían hasta LLEGAR a la final", pero nunca dijo que la iban a ganar. Eso era algo algo en lo que MArtín desconfiaba y que nunca quizo decir a sus compañeros para mantener la confianza. Él no se lo podia borrar de su cabeza y puso lo mas que pudo en la final...
No me quiero agrandar, pero lo que cuento valió mucho para mí, con todo eso del cierre del club, con todo el esfuerzo y enfermo, para mi eso... valió mucho!
Esto fue escrito por el mismo protagonista de la historia, Martin Peña (número ocho), para todos los chicos del club, como homenaje a esa final que jugamos y a nuestro entrenador Sergio Montero.

4.22.2005

"God, make me big" (Dios, hazme grande!)

Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo, el Club Social y de Fomento Victoria contaba en sus filas con el mayor artillero de tres puntos conocido hasta la fecha. No recuerdo bien su nombre pero voy a hacer memoria para recordarlo. Este animal de la línea de 6.25 era muy certero, casi no fallaba, pero hubo un día en el que el cielo se abrió y DIOS lo ilumino (no el chavo en este caso). Para no ser egoístas les voy a contar lo que pasó aquel milagroso día. Corría el año 1997 y el glorioso Victoria jugaba de visitante con el club Villa Mitre. El micro salió como siempre, al mediodía, con todos los jugadores. El viaje fue tranquilo, salvo las cancioncitas de siempre que alegraban el tiempo a los purretes de aquellos equipos. Si no me falla la memoria, cuando estaban arribando al club rival, un jugador del montón apodado solamente Toto, le hizo sangrar la cara a un aniñado joven llamado Julián, o eso creo, que era su primer viaje con nuestra institución. Aquel día transcurrió con intranquilizante calma, vaticinando internamente que algo de magnitudes gigantescas se avecinaba. El partido de cadetes, que era el primero, no recuerdo quien lo ganó, pero eso no importa. Lo importante fue lo que pasó en el partido de juveniles, en el huego posterior... Antes de comenzar el cotejo, el cielo afuera del estadio estaba nublado (recuerden bien este dato). Los jugadores precalentaron como de costumbre, pero este jugador al que hago mención no lo hizo, no quería que sus adversarios lo conocieran antes de comenzar (aunque luego poco le importó). El árbitro sonó su silbato y los diez titulares se dispusieron en el rectángulo de juego. En ese momento pasó algo inusitado: el cielo se abrió y un halo de luz bajó del cielo directo a nuestro galardonado personaje; en ese momento el rezó: "God, make me big" (Dios, hazme grande). Ní se imaginan lo que pasó despues, el primer cuarto fue un paseo para él; este cañonero de larga distancia se despachó con cuatro conversiones desde Saturno. En el segundo cuarto el equipo de Villa Mitre procuró marcarlo con más dureza, pero no le importó, disparó dos veces y como pueden suponer, los encestó a los dos. Pero lo grande de este jugador no es solo lo que hacía de larga distancia, sino como manejaba y ordenaba a sus compañeros para hacer de ellos mejores jugadores. En el entretiempo, el entrenador del club local habrá charlado mucho con sus muchachos porque en el tercer cuarto salieron a matar a nuestros muchachos. Y la cosa se puso dura, porque al pivot de Victoria, el gigante Pogonza, le agarro como un chucho de frío y se lastimó el tobillo. Pero a nuestro William Wallace de camiseta negra con el número diez no le importó. Ya se habia despachado con seis triples en el primer tiempo, y la marca se puso cada vez más dura. Los jugadores de Villa Mitre lo conocían y no querían que los siga humillando con sus parábolas hacia el aro de más de seis metro y medio y en su propia casa. El partido se puso muy parejo, demasiado. Sin embargo nuestro paladín los sublimó con tres disparos certeros, aniquiladores, y más el último, que fue con falta y derrotando la campana. Recuerdo que en ese último disparo, nuestro héroe fue saludado por varios jugadores de las categorías más chicas, creo que entre esos muchachitos estaba el ideador de esta página. El último cuarto fue un paseo para el Victoria, así es que nuestro Benedicto de camiseta negra se dedicó a descansar (quería estar fresco y con piernas para ir a Cadalzo) y a ordenar al equipo a una victoria segura. Bueno muchachos, en resumen, este Joseph Ratzinger de la anaranjada convirtió nueve triples en tres cuartos, una marca que muchos tratarán de alcanzar, pero ninguno podrá igualar. Y para terminar, no recuerdo su nombre, pero si su apodo. Creo que le decían COCO...